La ubicación del hotel es cercana a diversos comercios, lo cual fue muy útil para nuestra estadía; lamentablemente la zona en la que se encuentra, ahora está rodeada de pandillas, haciéndote sentir un poco inseguro, lo que hace que salir por la noche sea más complicado.
En cuanto a la habitación, el baño olía muy mal, pareciera que no lo habían lavado en mucho tiempo. La pared del techo está llena de humedad, casi a punto de caerse.
En una de las lámparas había una servilleta escondida con sangre, no sé cuánto tiempo tarden en darse cuenta de que está ahí; ojalá puedan limpiarlo pronto porque deja una muy mala imagen del lugar.
En cuanto a la atención, la persona de recepción encargada fue siempre muy amable y nos dejó acceder a la habitación antes del horario establecido para el check in, lo cual agradecemos demasiado pues nos ahorramos el tener que estar cargando peso extra.